domingo, 16 de septiembre de 2012

Clases y burlesque

Quienes me conocen saben que soy un culo de mal asiento y siempre tengo que estar probando nuevas actividades. Desde el "Taller de Suecadas" hasta capoeira, serigrafía, danzas tradicionales europeas o baile Bollywood. Y aquí no va a ser menos... Este es mi horario:

Lunes: Swing.
Martes: Dibujo.
Miércoles: Yoga.
Jueves: Burlesque.
Viernes: Cena con lxs compañerxs.

En cuanto a Dibujo, he de decir que no me esperaba un Windsor Art Group tan envejecido... La mayoría me triplica la edad. De todos modos, me ha sorprendido que lxs ancianxs ingleses son mucho más activxs que lxs españolxs, con un espirítu y un aspecto muy juvenil. Pero obviamente, ¡aquí no son tan rápidxs para poses de 15 minutos como en Tabacalera! No está mal cambiar de formato, así puedo practicar el detalle, el cual tenía aparcado en nuestros maratones de dibujo espídico.

Quiero compartir con vosotrxs el resultado de mi primera sesión en este nuevo grupo (que nunca podrá sustituir a Dibujo Madrid). Es un autoretrato hecho frente a un espejo. La mayoría de los retratos que he pintado no se acaban pareciendo demasiado al "posador", pero esta vez estoy satisfecha con el parecido (supongo que conozco bien mis rasgos...).


Y ahora, una muestra de otra nueva actividad: Burlesque. Mi idea es que sea una especie de terapia que me ayude a explorar mi feminidad y a eliminar del todo complejos antiguos. Hace un tiempo que llevo fascinada por la estética retro, pin-up, swing, rockabilly y vintage. Imagino que seguir estos estilos en el día a día sin parecer ridícula es tarea complicada, o al menos, no me encaja en la naturalidad. Así que ahora me reservo una hora a la semana para poder aplicar la fantasía en un alter-ego cabaretero. Violeta Fotomatón o Folklöriken, alguno de mis personajes acabará por apoderarse de mí...

Nunca he usado zapatos de tacón, sólo para las clases de flamenco. Primero, porque tengo una cicatriz profunda en el dedo gordo del pie (larga historia de negligencia médica), por lo que apoyaría en él todo el peso, con el sufrimiento que ello conlleva. Dada esta circunstancia y algún kilo de más, decidí que este tipo te calzado no era para mí. Y segundo, porque he acabo considerando los tacones como una especie de fetiche autoimpuesto por la mujer para seguir los cánones sexistas de la moda y la supuesta feminidad. Reconozcámoslo, cómodos no son. Pero ahí están: a diario veo a la mayoría de las inglesas a punto de torcerse un tobillo al tambalearse sobre sus extremas alzas. Y bien, me presento en la primera lección de burlesque con mis zapatos planos con "horma nórdica", del Naturalista (muy rebajados, por supuesto). Por mucho que una se esfuerce en pillarle el erotismo al asunto, al final acabo reconociendo que necesito unos tacones como los de mis compañeras. Sí, paradójicamente he terminado sucumbiendo a mi propia negativa... (eso sí, sólo me he gastado seis libras).

¿Se puede ser feminista y aprender a bailar burlesque para disfrutarlo una misma?


Y para terminar, un trailer de una peli francesa que vi hace un año y medio y que me inspiró en la decisión que he tomado: Tournée. El film es flojo, pero los números de burlesque son interesantes. La voluptuosidad de estas mujeres que se desenvuelven con tanta sensualidad en el escenario me llamó la atención y me hizo reflexionar sobre los estereotipos de delgadez a los que estamos acostumbradxs. ¡Éste es mi alegato personal a favor de las curvas!


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